diumenge, 23 de setembre de 2012

dissabte, 1 de setembre de 2012

TEORIA DEL DISPARATE




TEORÍA DEL DISPARATEFOCUS : PolíticaFECHA : 31/08/2012
Etimológicamente, disparate procede de “desbarate”, que es sinónimo de desconcierto, de confusión. En el Estado Español, los políticos profesionales han hecho del disparate una teoría, a base de repetir siempre los mismos mensajes y trasladarlos a un público-objetivo expectante, ya debidamente adiestrado para darles una buena acogida.

No importa que los mensajes se construyan sobre bases falsas. La machacona repetición bastará. Rosser Reeves, uno de los grandes creativos de Ted Bates, definió el método como “Unique Selling Proposition” (aunque Reeves concedía neutralidad al mensaje). Josep Goebbels, ministro de propaganda nazi, hizo del método una obra de arte.

El gobierno del señor Rajoy no se ha cansado de repetir que los problemas del déficit público español se deben, mayoritariamente, a los desajustes fiscales de las autonomías. Y esto es sustancialmente falso. Un jurado independiente lo descalificaría, y un juez anglosajón le recordaría que hay que decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

En primer lugar hay que señalar que, en valor absoluto, el gran peso de la desviación respecto a los objetivos de déficit público se debió al gobierno central en las cuentas públicas del 2010 y del 2011, y también lo será en las del 2012. Y esto, con maquillaje incluido (práctica habitual entre los funcionarios del Estado). Utilizar las diferencias porcentuales y no el valor absoluto para demostrar quien cumple o deja de cumplir con los objetivos (objetivos, por cierto, fijados unilateralmente por el gobierno central) es una memez.

En segundo lugar, utilizar el “tótum revolútum” de “las autonomías”, sin discriminar que unas son, históricamente, las que transfieren rentas y otras las que las reciben, es enredar la madeja. De la misma forma que hay un concepto que se denomina “déficit público primario” (que no incluye las obligaciones de la deuda), se podría estimar un “déficit fiscal primario” por autonomía, que en este caso no debería incluir las transferencias de rentas. Así se sabría quién gestiona bien y quien no.

El modelo lo tenemos cerca y no exige grandes cálculos. Se toma el País Vasco como referencia y se aplica al resto de las autonomías: Impuestos totales recaudados en un territorio, menos gastos. De ahí sale un superávit o un déficit. Es un ejercicio muy sencillo que la empresa privada viene utilizando habitualmente y que permite saber qué proyectos tienen futuro y cuáles no. Luego se verá qué medidas tomar. Una empresa privada reduciría o liquidaría actividades, las agruparía de forma distinta, etc. Si se cumplieran estos simples requisitos, el gobierno central podría desmontar la entelequia de unas “comunidades” inventadas y podría recentralizar la gran Castilla. Quizás así, con un esfuerzo de ajuste, la España imperial podría ser viable económicamente. Catalunya y el País Vasco lo son y no necesitan que nadie les “ayude”. La única cosa que deben hacer es darse de baja de este club, y hacerlo ya.

Porque el último eslabón de la teoría del disparate consiste en tergiversar una petición de fondos del govern de la Generalitat de Catalunya al gobierno central y presentarlo como un fondo de rescate. La lógica de estos gobernantes de medio pelo se sustenta en la siguiente idea: a mi me rescatan, yo te rescato. Hasta podría ser el título de una película de bajo coste rodada en Almería. La cuestión es que el govern de la Generalitat se limita a pedir parte del dinero que le ha hurtado previamente el gobierno central. Esa contribución adicional que se repite cada año (la tasa de expolio) impacta directamente sobre las cuentas públicas catalanas, sobre sus servicios sociales, sobre sus infraestructuras, sobre la calidad de vida de sus ciudadanos. Como dijo muy bien Nuria Bosch, catedrática de Hacienda Pública de la universidad de Barcelona. “… Esto quiere decir que cada ciudadano catalán, incluyendo niños y ancianos, cuando se levanta por la mañana ya ha pagado 6,17 euros al Estado sin ningún tipo de retorno. O lo que es lo mismo, una familia de cuatro miembros paga cada día 25 euros al Estado a fondo perdido”.

La prueba empírica de la desfachatez que impera en España la tenemos en las declaraciones del señor Rajoy Brey (presidente del gobierno central), del señor Núñez Feijóo (presidente del gobierno de la comunidad de Galicia) y del señor Sanz Alonso (presidente del gobierno de la Rioja). El primero se manifestó dispuesto a “ayudar, como no podría ser de otra manera” a Catalunya. El segundo, más chulesco, declaró con suficiencia: “Hoy Galicia paga, Cataluña pide”. El tercero, ya desbocado, añadió: “… Hace falta tener mucho morro para pedir y luego tengo lo que me da la gana”. Los tres, por cierto, militantes del PP, como la señora Sánchez Camacho, quien sigue presumiendo de catalanidad, como si ella fuera ajena a la basura de sus colegas.

Lo mejor que puede hacer el señor Rajoy es repasar la aritmética (con sumar y restar basta, y yo personalmente creo que hasta ahí llega) y así se enterará de quien ha estado financiando a fondo perdido el tinglado español desde 1986. Hablar de “ayudas” a estas alturas o es ignorancia o es mala fe, o ambas cosas a la vez. En cuanto al señor Núñez, resulta patético que gallee, cuando la comunidad gallega lleva treinta años siendo subsidiada, principalmente por Catalunya. Los exabruptos del señor Sanz (demagogia aparte) son una buena muestra del “celtiberia show”, siempre tan presente en la cultura española.

Respecto al lenguaje y si alguien tiene dudas, “memez” significa falta de juicio, estupidez, tontería. Políticos “de medio pelo” expresa su baja categoría. En cuanto a “desfachatez” es sinónimo de desvergüenza, falta total de respeto, insolencia.

Por lo que se refiere a la respuesta meliflua de los políticos catalanes a tanta impertinencia, mejor dedicarle un capítulo entero en otro momento
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http://www.alfdurancorner.com/articulos/TEORIA-DEL-DISPARATE.html


Alfonso Durán Pich

Es licenciado en Sociología por la Universidad de Deusto, licenciado en Psicología por la Universidad de Barcelona, Graduado en Periodismo por la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, Diplomado en Administración de Empresas (SEP) por la Stanford Business School, Master en Sociedad de la Información y el Conocimiento por la Universitat Oberta de Catalunya (cursos de doctorado).

Asociaciones

Es miembro de la South Place Ethical Society, de la American Marketing Association, de la Academy of Management,  de la Skeptics Society, del Cercle d'Economia de Barcelona, del Col·legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya y del capítulo español de antiguos alumnos de la Stanford Business School.